Costa Azul: Todo lo que podés hacer en la famosa costa francesa.

La Costa Azul siempre me pareció fascinante y era un obligado en mis primeros tres meses de viaje. El azul del Mediterráneo y esas ramblas largas que te seducen para que te sientes a mirar el día pasar mientras te tomas un aperol, sin apuros.
¿Te gustaría conocerla en tus próximas vacaciones? Te cuento las principales atracciones para conocer en tu ruta.

Elegimos ir en primavera y hacer base en Cannes donde nos alojamos durante una semana. Toda la region esta conectada por un bus que te sale €3 redondo y también por tren, el pasaje ronda los 7€.
Cannes no es grande y en palabras de la chica de la oficina de turismo “la recorres en dos horas”. Acá es donde se celebra el famoso festival de cine, en mayo, así que no les recomiendo ir en esa época porque los precios se disparan, salvo que quieran conocer alguna celebridad.

La joie de vivre

¡Los franceses saben vivir! la Cote d’Azur es el lugar elegido por muchos jubilados que desean descansar lejos de las apabulladas ciudades. Cannes tiene la parte nueva y la parte antigua, como la ciudad vieja. Formada por caminitos estrechos de piedras, rodeados de restaurantes iluminados por velas y decorados por flores. La oferta de bares y discotecas para la noche es amplia, desde lugares moderados de precio hasta los más exclusivos VIPs.
En la parte nueva que da a la rambla ya encontramos edificios modernos y playas de arena blanca. Ya sé que el agua no es el Caribe, ¡pero que lindo azul por favor!

Viajá al corazón de los perfumes

Grasse es la ciudad de las flores, en la zona de la Provenza. Orginalmente los perfumes se realizaban en varias zonas del país. Hasta que un día notaron que en Grasse las flores de todo tipo crecían sin problema alguno. Así se centralizó la producción de flores y perfumes del lugar.

Podés visitar de manera gratuita la Fábrica de Fragonard, también las perfumerías de Molinard y Galimard. En la visita a Fragonard podés aprender sobre la historia de la realización de los perfumes, cómo se procesan y se trabajan hoy. Y además el recorrido finaliza con una “cata” de perfumes, donde jugás a ser “nariz”, identificando los componentes de cada uno. Hay solo 50 narices en todo el mundo y pueden tardar hasta tres años en lograr una nueva fórmula que conquiste al mundo. También podés encontrar el Museo de la Perfumería, único en el mundo y que a pocos kilómetros tiene sus jardines con flores aromáticas para pasear y conocer más sobre este mundo.

Caminando por un pueblo artístico llamado Saint Paul de Vence y admirar los Alpes Marítimos desde Antibes.

A una hora en bus de Cannes nos encontramos con este pueblo que tiene las mejores vistas de la campiña francesa y las mejores galerías de arte de la Provence. En los más alto de las grandes villas, este pueblo respira arte. Es una ciudad amurallada chiquita y fácil de caminar. Sus calles de piedra se pierden entre heladerías artesanales, pequeñas cafeterías y las galerías de arte moderno, clásico y seguidores de Cezánne. Una visita para un domingo soleado que nunca vas a olvidar.
Muy cerca de Cannes y a medio camino de St. Paul de Vence, nos topamos con Antibes. Sus calles huelen a flor de lavanda y cada rincón parece salido de un cuento, la parte más turística es la ciudad Vieja, de estilo medieval y con callecitas de adoquines. Perderte en ahí es mágico y cada paso es una foto. En esta ciudad se instaló el pintor Pablo Picasso, y podés visitar la casa/museo que él mismo se encargó de decorar. La vista más increíble es desde la costa, ver los Alpes Marítimos, el Mediterráneo y la ciudad es una explosión de sensaciones.

Recorrer el mercado de flores de Niza

Mientras escribo recuerdo mi impresión de Niza y no sé si soy capaz de transmitirla en palabras, pero lo voy a intentar.
El día estaba soleado, el calor era un poco más de lo normal, esos días donde el sol pega fuerte y la ciudad se ve en su máxima nitidez. La arquitectura es colorida; los rosas, amarillos y verdes pasteles estan saturados, como el agua del Mediterráneo, azul e interminable, Niza tiene de las costas más lindas que vi en Europa hasta ahora. El ruido denota movimiento, es una ciudad más grande y con vida social elevada y de bolsillos desbordantes.
Recuerdo el aroma de los jazmines que inundaban el mercado de flores, y así me vino el recuerdo del verano montevideano, la casa de mi abuela y esa asociación muy personal que tengo de estas flores con la Navidad.
El mercado se realiza en una calle de restaurantes donde la oferta de pescado y frutos de mar abundan. Así que después podés ir por unos Moules (mejillones) a la marinera y rico vino rosé para no perder la costumbre.
Niza te transporta a esa construcción casi cinematográfica de lo que es la Costa Azul, los sentidos se elevan y el disfrute es total.

Después de 4 meses por Europa se me hace fácil saber a que lugares volvería y cuales ya taché de la lista. Tiene tanto para ver que se merece al menos una vuelta más. Advierto, llegar es muy fácil, lo difícil es la despedida injusta que te aleja de esos momento de felicidad. Pero no te preocupes que ahi se va a quedar esperando, cálida, tu retorno. Porque te aseguro, que vas a querer volver.

Si querés ver más de este viaje a La Costa Azul entrá a este link donde vas a poder ver todas las stories.

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